Resumen
La distinción entre lesiones ante-mortem y post-mortem es esencial en la medicina legal, teniendo implicaciones significativas en investigaciones criminales y en la determinación de la causa de la muerte. Tradicionalmente, esta diferenciación se basa en criterios morfológicos e histopatológicos que, aunque útiles, pueden resultar insuficientes en determinados contextos. En este escenario, las técnicas moleculares han venido ganando relevancia como herramientas complementarias, al posibilitar la detección y cuantificación de biomarcadores asociados con la vitalidad celular. Esta revisión narrativa se realizó a partir de búsquedas en las plataformas Google Académico, PubMed y SciELO, con descriptores controlados. Se seleccionaron estudios originales publicados entre 2000 y 2025, en portugués, inglés y español. Los principales biomarcadores investigados incluyen citocinas inflamatorias, interleucinas, enzimas y proteínas, cuyos niveles de expresión varían según la presencia o ausencia de reacción vital en las lesiones. Las técnicas moleculares identificadas para este análisis fueron inmunohistoquímica, ELISA, Western Blot, PCR y RT-qPCR. Los datos recolectados fueron organizados en tablas comparativas, lo que permitió evaluar las ventajas y limitaciones de cada método. Se observó que la utilización de estas técnicas posibilita una mayor precisión en la diferenciación entre lesiones ante y post-mortem, contribuyendo al esclarecimiento de casos forenses. No obstante, aún se requieren estudios adicionales dirigidos a la estandarización de protocolos, la validación de los biomarcadores más prometedores y la viabilidad de estas técnicas en la práctica pericial rutinaria. La integración de la biología molecular a la práctica médico-legal representa un avance prometedor en la investigación de la vitalidad de las lesiones y en la consolidación de informes periciales más precisos.