Resumen
El suicidio es una práctica tan antigua como el homicidio y posee un contexto y características bastante específicas. En los casos en que un homicidio es disfrazado como suicidio por el autor con el fin de evitar su responsabilidad, es común que los vestigios analizados por la pericia forense sean suficientes para determinar la verdadera causa de la muerte; sin embargo, muchos casos pueden generar dudas sustanciales sobre lo ocurrido. Como respuesta a esta incertidumbre surge la autopsia psicológica, originada en la victimología. Pero ¿cómo puede este análisis psicológico auxiliar cuando la víctima ya está fallecida? La autopsia psicológica, mediante un enfoque centrado en el historial de la víctima, su estado mental y la interpretación de sus acciones, busca esclarecer aspectos fundamentales sobre la dinámica del crimen y aportar nuevas perspectivas sobre la víctima. Se realizó una investigación bibliográfica de tipo narrativa utilizando bibliotecas digitales científicas como SciELO, Google Scholar y otras fuentes, incluyendo artículos, libros y publicaciones relacionadas con casos de suicidio y el uso de la autopsia psicológica. Como resultado, se observó que investigaciones alrededor del mundo indican que la autopsia psicológica del estado mental de la víctima antes de la muerte, así como la interpretación de sus acciones previas, puede auxiliar en la elucidación de delitos y constituye una herramienta útil, aunque no decisiva, requiriendo una mayor estandarización.